La inauguración de la exposición de la 108ª edición del Curso de Pintores del Paisaje de Segovia puso este jueves, 20 de agosto, el broche a tres intensas semanas de trabajo en que dieciséis jóvenes artistas, seleccionados de facultades de Bellas Artes de toda España, han capturado la esencia de los paisajes segovianos.
La exposición refleja el talento de los participantes y su capacidad para dialogar con un entorno en constante transformación. En el transcurso del acto, la organización del Curso, en manos de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, hizo entrega de las Medallas de Oro, Plata y Bronce que el jurado, después de un duro proceso de deliberación, decidió otorgar a Celia de la Fuente Cabranes (Universidad Complutense de Madrid), David García Velázquez (Universidad del País Vasco) y Miguel Nieto Simón (Universidad Complutense de Madrid), respectivamente.

Los otros trece participantes —Mirko Argento, Lucía Brizuela Gándaras, Aitana Esteban Serrano, Clara García Garzón, Yaiza Gómez Boto, Rocío Guerra Caraver, Ana León Plato, Andrea Melgarejo Hernández, Chris Monroy Abal, Lucía Pantoja Rebato, María Luisa Rufete Martínez, María Belén Santiago Caballero y Lucía Tomás Cid— completan el grupo de creadores que han trabajado con verdadero entusiasmo en los rincones más hermosos de la ciudad y la provincia bajo el implacable sol de agosto. Todos recibieron su correspondiente diploma. «Espero que os podáis enamorar de nuestras obras tanto como nosotros nos hemos enamorado de Segovia», dijo María Luisa Rufete, en nombre de todos sus compañeros, dirigiéndose al público que abarrotaba las salas de La Alhóndiga. La artista valoró la convivencia entre creadores de orígenes muy distintos y la experiencia positiva tanto pictórica como personal que el curso entraña.
Joaquín Millán, director artístico del Curso, situó la pintura de paisaje en un recorrido histórico —desde los impresionistas que captaron la luz hasta las nuevas tecnologías— y reclamó su valor: «Pintura de paisaje es un término a veces denostado. Vosotros tenéis que ponerlo en valor», dijo.
Por su parte, Gonzalo Borondo, artista y académico de San Quirce, calificó la exposición de «fantástica» y destacó el «nivelazo» y la «enorme» evolución experimentada por los jóvenes participantes. «Es un grupo realmente productivo y de una calidad increíble», afirmó. Borondo subrayó la presencia en el acto de antiguos alumnos, sin duda prueba de la huella que deja el Curso en quienes participan: «Se dice que el premio, para vosotros, es venir aquí. Yo creo que, para nosotros, el premio es teneros aquí y poder seguir manteniendo esta preciosa tradición, que también tiene algo de anacrónica, cierto, aunque esto la hace más extraordinaria».

El acto contó con una nutrida representación institucional. El respaldo de administraciones y entidades es fundamental para la celebración de un Curso único en España que suma 108 ediciones. La cuarta teniente de alcalde del Ayuntamiento de Segovia, Azucena Suárez, subrayó la creciente presencia de mujeres entre los seleccionados: «Aportáis vuestro talento y visibilizáis algo que históricamente ha permanecido oculto». Por su parte, la directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura, María Ángeles Albert de León, felicitó a los participantes —«mayoritariamente mujeres»— y recordó el origen del proyecto en la tradición de la Real Academia de Bellas Artes. «La cultura no es un lujo, es una necesidad, y los artistas construyen el patrimonio del futuro». También acudieron representantes de la Diputación de Segovia, de la Junta de Castilla y León, de la Academia de Artillería, del Patronato del Alcázar y de la Fundación Rodera-Robles.
El coordinador del Curso, Fernando Herranz, aprovechó el momento para reivindicar la vuelta de los pintores a su sede natural, el Palacio de Quintanar, y el uso de sus dieciocho habitaciones, actualmente sin actividad residencial. Herranz propuso recuperar, aunque sea de forma testimonial, estancias en El Paular, en plena naturaleza, esencia con la que nació el Curso allá por el año 1919.

La exposición, integrada por un ramillete de obras que no dejarán a nadie indiferente, permanecerá abierta al público en las salas de La Alhóndiga hasta el próximo martes, 25 de agosto, en horario de 12:00 a 14:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas. Con ella culmina la edición 108ª del curso, aunque aún queda un último trabajo: la elaboración de un mural colectivo que, bajo la supervisión de Gonzalo Borondo, los artistas plasmarán en las paredes del patio del colegio Martín Chico. Se presentará públicamente el lunes, 24 de agosto, a las 20:00 horas. Será la actividad que ponga fin a tres semanas intensas de trabajo y convivencia que los jóvenes pintores han disfrutado y exprimido hasta el final. Trabajo al aire libre, excursiones a parajes únicos, visitas guiadas, conferencias y tiempo para el ocio y la diversión han marcado el día a día del Curso de Pintores, único en su género que se organiza en España y referente para muchos jóvenes que sueñan con abrirse camino en el difícil pero apasionante mundo del arte pictórico. El académico Juan Antonio del Barrio, que presidió el acto en representación del director de San Quirce, agradeció a los participantes su implicación y les deseó la mejor de las suertes en su andadura profesional.

La Academia agradece su colaboración con el Curso de Pintores Pensionados a las instituciones y patrocinadores que lo hacen posible: Ayuntamiento de Segovia, Diputación de Segovia, Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes (Ministerio de Cultura), Fundación Siglo (Junta de Castilla y León), Diócesis de Segovia, Patronato del Alcázar, Palacio Quintanar, Fundación Rodera-Robles, Mesón de Cándido, Restaurante-Asador El Bernardino, Restaurante Casa Duque, Restaurante José María y Librería Cervantes.
















