El legado de los pintores pensionados embellece el colegio Fray Juan de la Cruz

El Curso de Pintores Pensionados del Paisaje, organizado por la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, culminó este lunes, 25 de agosto, con la presentación de un mural colectivo que han realizado los dieciséis jóvenes artistas participantes en el curso. La obra, ejecutada en los patios del colegio Fray Juan de la Cruz (La Aneja), ha puesto el broche a tres intensas semanas de trabajo creativo en tierras segovianas.

Algo de ese paisaje segoviano con el que han convivido tantos días han conseguido trasladar los pintores a los desnudos muros del colegio público de la calle Taray bajo la experta mirada del artista plástico Gonzalo Borondo, también académico de San Quirce, y las indicaciones del director del curso, Joaquín Millán.

Muro dedicado al paisaje segoviano / JOSÉ MANUEL CÓFRECES

«La obra ha permitido a los pintores descubrir nuevas técnicas y maneras de trabajar mientras transformaban activamente el paisaje urbano», explica Borondo. Los artistas han creado «un paisaje nuevo», un «diálogo activo» con el espacio que acoge la obra. El mural, con dos partes diferenciadas, transforma los muros del colegio en lienzos vivos que, efectivamente, dialogan con el entorno. La primera obra, plasmada en la cara interior del muro que rodea el patio del colegio, es un guiño a la naturaleza y los paisajes que han inspirado a los artistas durante el curso. La segunda, pintada sobre la pared exterior de uno de los aularios, entre las ventanas del primer y el segundo piso, recrea un panel cerámico, evocador de la herencia de los Zuloaga. El diseño, ejecutado como si de un trampantojo se tratara, simula una superficie cerámica y se integra en el entorno escolar con sobriedad y elegancia.

Tras el éxito del mural realizado en 2024 en La Cárcel, la Academia decidió llevar el proyecto a un colegio público, para lo que ha tenido que contar con los permisos de la Dirección de Educación y el Ayuntamiento. Para Borondo, se trata de una elección estratégica que responde a la necesidad de revitalizar los espacios escolares, a menudo descuidados, y ofrecer a los niños entornos más inspiradores. «Quizá pueda servir para llamar la atención y ayudar a que la percepción de un lugar donde el niño pasa tantísimas horas sea más agradable. No es un mural como los que a menudo vemos en los espacios escolares, que reflejan lo que teóricamente el adulto piensa que al niño le agrada: ositos de peluche y colorinchis. Debemos tratar a los niños como lo que son, seres muy inteligentes. En este sentido, las temáticas que hemos trabajado son complejas pero abiertas. Queremos que los niños generen sus propias narrativas, que vean en el mural un espacio para la creatividad y la libertad».

Un momento de la presentación del mural / JOSÉ MANUEL CÓFRECES

El proceso creativo comenzó los primeros días del curso, cuando los artistas, conscientes de que culminarían su estadía segoviana con este proyecto, empezaron a recopilar bocetos, dibujos y elementos inspirados en el paisaje segoviano; impresiones que después han transformado en un collage colectivo al que cada uno ha aportado su visión. Y el equilibrio entre la diversidad de estilos y la unidad de la obra es perfecto. No obstante, la elaboración no ha estado exenta de desafíos. Coordinar a dieciséis artistas con perspectivas y técnicas distintas ha requerido un enfoque «asambleario» y «democrático», en palabras de Borondo. «Ha sido un trabajo complejo, con dieciséis cabezas y dieciséis manos diferentes. Hemos discutido ideas, planteado fórmulas y encontrado soluciones juntos, sin imponer nada», dice. El resultado es un conjunto armónico que refleja la individualidad de cada participante y el espíritu colectivo del curso.

La presentación, que contó con la asistencia de autoridades, representantes de la Real Academia de San Quirce y la comunidad educativa, fue un momento de celebración y reconocimiento al talento de los jóvenes artistas. La tarde concluyó conun concierto de La Banda del Búho y una fiesta que sirvió de colofón al curso.

Concierto de La Banda del Búho en los Zuloaga / JOSÉ MANUEL CÓFRECES