{"id":972,"date":"2026-08-24T17:56:25","date_gmt":"2026-08-24T16:56:25","guid":{"rendered":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/?page_id=972"},"modified":"2026-08-24T18:23:16","modified_gmt":"2026-08-24T17:23:16","slug":"veladuras-3-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/?page_id=972","title":{"rendered":"Lo que queda en las manos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-primary-color has-text-color wp-block-paragraph\">Xavier Pardell Pe\u00f1a<br>Ganador del <a href=\"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/?page_id=970\" data-type=\"page\" data-id=\"970\">XI Premio literario \u00abEscribir sobre el Paisaje\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-coblocks-dynamic-separator has-background has-primary-color is-style-fullwidth\" style=\"height:50px\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Mi padre me ense\u00f1\u00f3 Segovia por partes, como quien reparte un pan que no alcanza. Primero fue la piedra del Acueducto, un domingo de mis nueve a\u00f1os, cuando yo todav\u00eda confund\u00eda la ceguera con la oscuridad y no sab\u00eda que ser\u00edan la misma cosa el resto de mi vida. Me llev\u00f3 de la mano hasta uno de los pilares \u2014el s\u00e9ptimo, dijo, aunque nunca supe si contaba bien\u2014 y me oblig\u00f3 a apoyar la palma entera. \u201cToca esto y dime si est\u00e1 fr\u00edo o si est\u00e1 viejo.\u201d Dije fr\u00edo. Se ri\u00f3, un poco \u00e1spero, como se re\u00eda cuando algo le dol\u00eda y no quer\u00eda que se notara. \u201cViejo tambi\u00e9n es fr\u00edo, hija. Pero no todo lo fr\u00edo es viejo.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 cu\u00e1ntos domingos hicieron falta para que yo entendiera la diferencia. Muchos. La piedra del Acueducto tiene una rugosidad cansada, como de nudillo que ha trabajado demasiado; la piedra de una fachada nueva, en cambio, es fr\u00eda con esa lisura ofendida de lo que todav\u00eda no ha aprendido a envejecer. Mi padre no me explicaba estas cosas con palabras bonitas. Me pon\u00eda la mano encima y esperaba. A veces esperaba tanto que se me dorm\u00edan los dedos y \u00e9l segu\u00eda callado, mirando \u2014imagino ahora, porque entonces no lo sab\u00eda\u2014 hacia alg\u00fan punto del cielo que yo nunca tendr\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los s\u00e1bados de agosto \u00edbamos a las Hoces del Durat\u00f3n. All\u00ed el paisaje cambiaba de idioma. No era piedra trabajada por manos, sino piedra trabajada por siglos de agua terca, y eso se notaba en c\u00f3mo sonaba el aire: un eco distinto, m\u00e1s hondo, como si el ca\u00f1\u00f3n entero respirara antes que uno. Mi padre me sentaba en una roca plana \u2014siempre buscaba la misma, dec\u00eda que la reconoc\u00eda por una grieta en forma de rayo\u2014 y me dejaba sola un rato, cerca, pero sin hablar, mientras yo aprend\u00eda a distinguir el vuelo de los buitres leonados del vuelo de cualquier otro p\u00e1jaro. No por el sonido de las alas, que apenas se oye, sino por el silencio que dejan alrededor: los buitres vac\u00edan el aire cuando pasan, como si su sombra pesara m\u00e1s que su cuerpo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le pregunt\u00e9 una vez de qu\u00e9 color era todo aquello. Tard\u00f3 en responder, cosa rara en \u00e9l. \u201cDel color de la sed\u201d, dijo al final, y no volvi\u00f3 a explicarlo nunca, ni yo volv\u00ed a preguntarlo, porque algo en su voz me indic\u00f3 que la respuesta correcta no cab\u00eda en m\u00e1s palabras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre muri\u00f3 en marzo, un mes que en Segovia todav\u00eda muerde. Volv\u00ed sola a las Hoces en junio, cuando ya pude. Fui hasta la roca de la grieta en forma de rayo \u2014la encontr\u00e9 a tientas, con el bast\u00f3n, tard\u00e9 m\u00e1s de lo que hubiera querido admitir\u2014 y me sent\u00e9 donde \u00e9l me sentaba. El aire ol\u00eda distinto de como yo lo recordaba, o quiz\u00e1 era yo la que ol\u00eda distinto ese d\u00eda. El tomillo estaba m\u00e1s recio, m\u00e1s quemado por el sol de ese a\u00f1o particular; debajo, un fondo mineral, casi met\u00e1lico, que solo aparece cuando el calor lleva semanas apretando la tierra sin soltarla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esper\u00e9 el vuelo de los buitres. No lleg\u00f3 ninguno, o lleg\u00f3 y yo no supe leerlo, cosa que tambi\u00e9n es posible: mi padre ten\u00eda un o\u00eddo para el silencio que a m\u00ed todav\u00eda me falta, y ahora ya no hay quien me lo ense\u00f1e. Me qued\u00e9 quieta de todos modos. Pas\u00e9 la mano por la roca, buscando la grieta, y la encontr\u00e9 m\u00e1s honda de lo que la recordaba, o puede que solo fueran mis dedos, que tambi\u00e9n han cambiado en estos a\u00f1os, que ya no tocan con la misma inocencia con que tocaban a los nueve.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pens\u00e9 en decirle algo. No lo hice. Mi padre nunca fue de los que hablan a los muertos ni a las piedras, y yo, sin querer, he heredado ese pudor suyo, esa manera seca de estar en el mundo. En cambio, hice lo \u00fanico que sab\u00eda hacer con \u00e9l: apoy\u00e9 la palma entera contra la roca, como aquel domingo del Acueducto, y esper\u00e9 a que el cuerpo me dijera si aquello estaba fr\u00edo o si estaba viejo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba las dos cosas. Fr\u00edo por dentro, donde el sol de junio todav\u00eda no hab\u00eda llegado a calentar la piedra profunda; viejo por fuera, en esa superficie que el agua llevaba tallando desde antes de que existiera ning\u00fan padre ni ninguna hija para sentarse\u00a0encima. Entonces entend\u00ed \u2014y esto no lo digo con la certeza de quien resuelve algo, sino con la torpeza de quien apenas empieza a sospecharlo\u2014 que el paisaje no se hereda entero. Se hereda a trozos, como el pan aquel, y cada trozo que a uno le toca viene con la forma de la mano que lo reparti\u00f3.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 si esto es Segovia. S\u00e9 que es lo que Segovia dej\u00f3 en m\u00ed, que no es exactamente lo mismo, aunque a veces \u2014cuando el tomillo pega fuerte y el silencio se abre como se abr\u00eda alrededor de un buitre en vuelo\u2014 se le parece much\u00edsimo.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Xavier Pardell Pe\u00f1aGanador del XI Premio literario \u00abEscribir sobre el Paisaje\u00bb &nbsp;Mi padre me ense\u00f1\u00f3 Segovia por partes, como quien reparte un pan que no [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":970,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","footnotes":""},"class_list":["post-972","page","type-page","status-publish","hentry"],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=972"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/972\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":983,"href":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/972\/revisions\/983"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/970"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cursodepintoresdesegovia.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}