maría ferrer

Universidad miguel hernández

Cambiar de residencia durante un mes, y vivir junto a otras personas que comparten mi pasión por la pintura, ha sido una experiencia agradable.

 En el primer momento del Curso, tuvimos que empezar a pensar en pintura, a construir algo que era desconocido, como de la luz de Segovia, los colores verdes de los árboles…

 Cuando casi habíamos conseguido adaptarnos, nos fuimos a El Paular, donde todo cambió: diferente vegetación y paisaje. Allí fue donde adquirimos como grupo más confianza, un ambiente más compartido; allí todos nos unimos aún más. Toda nuestra obra de El Paular fue en el exterior, del natural, con experiencias como el amanecer.

 Al regresar a Segovia empezaron los cuadros a generarse de forma más fluida, como después de haber entrenado mucho, y notamos mejoría y facilidad, ya fuera al pintar del natural, como a partir de fotografías de El Paular.

 La organización de la imagen en mi obra está muy pensada; en algunos casos, parto de diagonales que forman sus elementos. En su conjunto, las obras aparentan ser escenografías en las que el color y el azar tienen más importancia que la forma; de hecho, experimento o juego con el óleo más diluido, causando salpicaduras incontroladas.

 Para mí la pintura es diversión y alegría, que muchas veces aparece, de alguna manera, en la obra creada.